Ire Martín: por qué cambiar es más incómodo que entender

Ire Martín lleva más de veinte años investigando el comportamiento humano y acompañando a miles de personas en procesos de cambio. También forma a psicólogos, terapeutas y otros profesionales que trabajan ayudando a los demás, una experiencia que le ha permitido observar los mismos bloqueos desde perspectivas muy distintas.

Tenía muchas ganas, muchísimas de hacer esta entrevista. Cada vez que la escucho su mensaje quda retumbando por una horas en mi cabeza.

Quédate porque estas respuestas valen oro.

A través de su trabajo personal y después con los demás Ire ha observado un patrón que se repite demasiado: 

muchas personas comprenden perfectamente lo que les ocurre, pero siguen atrapadas en los mismos bloqueos. ¿Por qué?

Esta conversación forma parte de Voz y Emociones porque aborda esa pregunta que cada vez se repite con más frecuencia en esta sociedad saturada de información y explicaciones: 

¿por qué entendernos no siempre es suficiente para transformar nuestra vida?

Quién es Ire Martín

Ire Martín con más de más de dos décadas de formación e investigación a sus espaldas, ha desarrollado una metodología propia orientada a ayudar a las personas y a otros profesionales a identificar los bloqueos que mantienen determinados patrones de pensamiento y comportamiento atrapados en un lugar del que por mucho que aprendas cada vez es más difícil salir.

Su trayectoria combina la investigación del comportamiento humano con una formación en varias disciplinas: psicología de la comunicación, terapia breve estratégica, comunicación no verbal, programación neurolingüística (PNL), intervención en trauma y procesos mentales inconscientes.

Pero más allá de los títulos, su amplia experiencia le ha permitido observar cómo pensamos, cómo construimos nuestras creencias, cómo nos contamos nuestra propia historia y por qué, incluso entendiendo lo que nos ocurre, seguimos repitiendo los mismos patrones sin conseguir cambiar. 

Ire engancha. Su manera cercana de comunicar, sus preguntas incómodas, sus metáforas y su humor para rebajar el drama facilitan que las personas puedan mirar aquello que normalmente evitarían.

Lo que conecta especialmente su trabajo con Voz y Emociones es el foco en algo que también atraviesa este proyecto:

recuperar claridad no depende únicamente de entender lo que nos ocurre, sino de dejar de sostener las historias y mecanismos que mantienen ese ruido interno.

Entrevista a Ire Martín

El origen de la mirada

A menudo dices que entenderte no siempre te cambia y que, a veces, solo te vuelve brillante explicando por qué sigues igual. ¿Qué experiencia personal te llevó a esa conclusión y cómo ha evolucionado tu forma de entender el cambio desde entonces? 

Me encanta que me preguntes esto. Por una parte, ser testigo de todas las veces que he dicho muy convencida que ya sabía porqué me pasaba algo y después descubrir que estaba equivocada. 

Haberme autoconvencido de hipótesis, análisis y reflexiones muy elaboradas que no cambiaban nada en mi realidad y que, a la vez, me generaban mucha culpa porque… «Si ya lo había averiguado y sabía qué me pasaba, ¿por qué nada cambiaba? ¿Qué estaba haciendo mal? ¿Tan incapaz o mala era? ¿La vida me castigaba?» Imagínate años y años con este machaque. 

Por otra parte son las miles de personas, casi todas mujeres, que he acompañado y les pasaba lo mismo. Mujeres que se han buceado mucho con una capacidad de análisis brutal, conocimientos, herramientas… Pero que, en ciertas áreas, tampoco se movilizaba nada. Obviamente algo más había que no se estaba teniendo en cuenta, y eso es lo que ha hecho que mi forma de acompañar el cambio sea radicalmente distinta. 

Me centro, ya no tanto en buscar respuestas (que luego envejecen mal jajaja) sino, en dar con las preguntas que rompan la línea de pensamiento que nos atrapa y hace que no microaccionemos, sin fricción, en la dirección que queremos. Y enfatizo en sin fricción porque a menudo nos forzamos en hacer cosas porque la mente nos dice que es lo que hay que hacer. Sin paz interior no se sostiene y con juicio constante sobre ello tampoco. 


Llevas más de veinte años investigando el comportamiento humano y hoy formas a psicólogos, terapeutas y otros profesionales para que acompañen procesos de cambio. Mirando todo ese recorrido, ¿qué has descubierto sobre la mente que más ha transformado tu manera de trabajar? 

Buah, un montón de cosas pero te enumero el top 5 de mi ranking:

– Que el terapeuta vea claramente dónde está el problema o por dónde hay que ir no significa que la persona que acompaña esté preparada para recorrer ese camino. – Todo conflicto es un juicio y cuando logramos neutralizar ese juicio, todas las soluciones aparecen “mágicamente” porque se da la apertura mental que faltaba para poder “verlo”. 

– El vínculo terapéutico trabajado sana más que cualquier técnica terapéutica mega avanzada sin ese vínculo. 

– Cambiar nuestra interpretación racionalmente sobre un conflicto no sirve de absolutamente nada si no se acompaña de ruptura de inercias en la vida real.

– Cuando una sesión de acompañamiento se atasca y el terapeuta no sabe “leer” lo que está pasando y continuar la intervención de forma eficaz, siempre siempre siempre es porque se le ha despertado un bloqueo personal. Por eso mi forma de trabajar y formar es un poco distinta a lo que ofrece el mercado: enseño a eliminar lo que tus propios bloqueos no te dejan ver en ti y en otros. 

Comprender el problema

Hoy tenemos más información que nunca sobre psicología, bienestar y desarrollo personal. Sin embargo, muchas personas sienten que siguen atrapadas en los mismos patrones. ¿Qué crees que está fallando y qué confusión ves repetirse con más frecuencia? 

Literalmente eso es así. Y la respuesta es ultra amplia pero intentaré sintetizar. Es más, los últimos 2 años me he enfocado mucho, precisamente, en esas personas ya que siento que son las más vulnerables: se supone que ya han hecho lo que tenían que hacer por dentro, han invertido tiempo y dinero y nada cambia, por lo que se sienten desamparadas. 

Eso genera frustración, falta de esperanza/fe y una cantidad de culpa gigante. Lo que ha fallado precisamente es lo que hablábamos en la primera pregunta: creer que con entenderlo o entenderse es suficiente o es lo más importante. 

Eso hace que entremos en bucle de “habrá algo más por ver” y sea eterno, además de generar un «debo estar peor que nadie porque aún no he dado con el quid de la cuestión». Una psicosis brutal con la consiguiente ansiedad. Es un reflejo de la sociedad donde jugamos a ser Dios, a controlar la enfermedad y la muerte tomando suplementos y haciendo ejercicio de fuerza. Luego cuando alguien que hacía todo perfecto enferma, lo explican con que entonces era un tema emocional; generando más culpa en quien ha enfermado y obsesión en resolverlo.

Cada vez la sociedad tiende a pensar tan individualizadamente que hay una plaga de tendencias narcisistas. Mucho miedo, mucha necesidad de controlar todo lo incontrolable y preferimos una falsa sensación de control (quedándonos en la hipótesis eterna), que abrazar la incertidumbre y la incomodidad real de soltar las reglas que nos ponemos/ponen. 

Y además, como digo mucho, los conceptos tienen MUCHAS capas. A lo mejor alguien entiende lo que es soltar o aceptar desde la capa 3 y ahí no ocurre nada, porque el movimiento se da en una comprensión en la capa 6 del mismo concepto; al cual se llega derribando inercias mentales y físicas. 

¿Qué ocurre? Que creen saber a lo que me refiero porque conocen la palabra pero no tooooodo lo que envuelve e implica su significado porque solo lo entienden una capa determinada. Te pongo el ejemplo del amor, con 10 años crees que el amor es una cosa, con 20 otra, con 30 otra y así vas desbloqueando capas y amplías/ajustas el concepto del amor. 

Hay muchísima confusión, desamparo y falta de confianza, comprensible, porque el sector les ha “fallado” de alguna forma. No han logrado lo que todos les prometían. A todas esas personas les dirían que se den otra oportunidad con otro enfoque pero que no tiren la toalla porque hay salida. 


En tu trabajo hablas mucho de los procesos mentales inconscientes y afirmas que la mente no siempre se bloquea por falta de información, sino porque está protegiendo algo. ¿Qué significa exactamente esa idea y qué suele estar ocurriendo realmente detrás del problema con el que una persona llega a consulta o a una formación? 

Buf, pedazo de pregunta. Bueno, lo primero es que cada persona es un mundo y es importante no caer en generalizar para no confundir aún más, que es lo que nos faltaba jajaja. 

El estar protegiendo de algo no significa que estemos ante un peligro objetivo inmenso. Normalmente son rasgos de nuestra identidad o personalidad que, con ciertos cambios, tendrían que caer y que pensamos que no son compatibles con quienes somos en nuestro día a día. 

Te pongo un ejemplo tonto, si tú eres una persona súper cariñosa y complaciente pero tienes un conflicto en el que siempre aparcan en tu plaza de garage de casa aunque lo digas una y otra vez amablemente, tal vez en ese caso te falta tener más determinación y seriedad. Si toda la vida que has construido ha sido alrededor a ser cariñosa y complaciente, tiemblas por dentro por miedo a que caiga.

Hay mucho en riesgo: cómo te verán los demás a partir de ese momento si eres seria y determinante, perder el súper poder que tenías de crear buen ambiente y ser aceptada, etc. etc. Yo siempre digo que en lo mega pequeñito siempre está la clave para desbloquear lo macro enorme. 

De nuevo, no es algo que se tenga que entender, es algo que se habita y eso es lo que más hago: ayudar a mis clientas a habitar todo lo que son y no se han permitido hasta ahora. 

Ruido mental, criterio y cambio

En Voz y Emociones hablamos del ruido mental como todo aquello que dificulta pensar con claridad. Desde tu experiencia, ¿qué tipo de ruido encuentras con más frecuencia y qué señales indican que alguien está tomando decisiones desde ese ruido y no desde un criterio propio? 

Yo que me muevo mucho en digital, veo en las redes sociales un 99% de ruido y 1% de contenido nutritivo emocionalmente hablando.

Demasiadas opiniones opuestas conviviendo con fuerza y absolutismos, demasiada agresividad, demasiada exigencia de cómo deberíamos ser y qué deberíamos hacer, demasiada prisa, demasiado miedo y demasiadas promesas vacías. 

Sin embargo las redes solo amplifican lo que hay en el mundo. Quién es más sensible a ciertos mensajes que meten miedo en redes, es también quien es más sensible a comentarios, opiniones, consejos y críticas de su entorno más cercano.

Lo que nos genera ruido nos muestra qué realidades no estamos pudiendo sostener dentro de nosotras; sino no enfadaría tanto el ruido, simplemente lo ignoraríamos. El ruido de fuera retroalimenta el ruido de dentro. 


Hablas también de esos «autoengaños elegantes» que convierten el miedo en argumentos aparentemente razonables. ¿Cuáles son los más habituales y por qué resulta tan difícil detectarlos cuando somos nosotros quienes los estamos viviendo? 

Resulta muy difícil detectarlos porque los hemos construido nosotros en base a muchos argumentos; MUCHOS. Es muy duro tirar un castillo de arena en el que has puesto tanta ilusión y horas o borrar ese libro de 867 páginas que llevas años escribiendo y te lo has currado lo que más.

Y más cuando es algo satisfactorio para ti y que te ha calmado en algún momento; te agarraste a ello. En cambio, si te dicen que si tiras el castillo o borras el libro vas a resolver X problema seguramente lo borrarías. Entonces, ¿por qué había resistencia? Porque te agarrabas a que esa realidad que habías construido porque creiste que era la mejor y la única buena. 

Los autoengaños más habituales dependen de las áreas donde más se autoengañe cada persona. Hay gente que su tema estrella es el dinero, entonces hay grandes autoengaños ahí, otros con temas de pareja, otros con salud. Al final lo natural es autoengañarse porque hay que sobrevivir física, mental y socialmente. 

Importante señalar que los autoengaños no son malos per se salvo cuando nos empiezan a hacer daño de verdad. No recomiendo NADA obsesionarse con si te engañas o no, solo pregúntate qué te hace sufrir y ve deshaciendo el juicio de lo que vayas viendo para dejar de hacerlo.

Al final, qué prefieres: ¿descubrir si te autoengañarse o saber gestionarte en todo independientemente de lo que te cuentes? 

Mirar más allá de lo evidente

Existen infinidad de métodos, cursos y propuestas sobre bienestar y desarrollo personal. ¿Qué mitos o mensajes te parecen más distorsionados y qué aporta de diferente tu forma de entender los procesos de cambio? 

Bueno, aquí podría rellenarte 15 folios jajajaja. En realidad, a día de hoy creo sinceramente que se ha distorsionado todo. 

Hace 20 años y 13 desde que emprendí cuando empecé y las redes no eran como hoy, había más inocencia y pureza en cuanto a mensajes, no había tanta doblez. Con la necesidad de diferenciarse, cada uno ha ido metiendo matices distorsionando una mijita. Al final se ha convertido en el teléfono escacharrado. 

Mi forma de entender los procesos de cambio no es nada sexy para el público general por que elimina absolutismos, que es lo que da esa falsa seguridad, sin embargo quien lo prueba no se vuelve a ir a ningún otro lugar porque encuentra la verdadera libertad y ligereza; y así lo muestra el 100% de renovaciones que tuve en la última edición de mi Máster Bendita Incomodidad. 

Supongo que lo que aporta de diferente mi forma de entender los procesos de cambio es tener más compasión por toda la exigencia y machaque y no querer JAMÁS modificar a nadie.

Me explico, veo mucha gente intentando controlar su ira porque eso es muy malo y no es nada espiritual. Sin embargo esa ira va explotando contra ellos mismos por dentro y se va haciendo pozo. Veo mucha gente viendo en secreto realities o leyendo libros eróticos porque no es espiritual. 

En resumen, veo DEMASIADA GENTE intentando encajar en un molde donde no cabe casi nadie, y eso es lo más tóxico que existe. Niegan quienes son, en lugar de aprender a leer qué juicio hay con ser quienes son. Soy muy activista del desarrollo personal donde quepan los políticamente incorrectos y los imperfectos. 


Has acompañado a miles de personas y también has formado a profesionales que ayudan a otros. ¿Qué aprendizaje te han dado tus propios clientes y alumnos que haya cambiado o matizado tu manera de entender el comportamiento humano? 

Justo ayer me lo preguntaron en otra entrevista. Para mí mis clientas han sido la clave para mi propio crecimiento interno. Verme en cada una, inspirarme con cada acto de valentía, cada decisión, cada cambio radical… Soy tremendamente afortunada por ser testigo en primera fila de sus cambios y por rodearme de mujeres dispuestas, a su ritmo, a salir de donde se sienten atrapadas mentalmente. 

Mi obsesión siempre ha sido ayudarles DE VERDAD y eso me ha hecho tomarme muy en serio lo que no funcionaba, lo que les generaba presión o culpa, lo que les liberaba de verdad… He tenido que soltar muchos manuales, ego y protocolos para llegar a la metodología que realmente les funciona al 100% tanto a ellas como a mí misma. 


Si tuvieras que resumir en una sola idea qué necesita comprender una persona para dejar de sostener patrones que ya no le representan y empezar a vivir con más claridad, ¿cuál sería? 

Lo primero, dejar de demonizar todo. Ni los patrones ni lo que está viviendo. Lo segundo, que eso que no estás sabiendo gestionar tiene un juicio muy bestia, o varios, detrás. Si dejas de juzgarlo y de luchar contra ello verás cómo el puzzle va siendo más ligero de completar aunque tenga 1000 piezas. 

Un consejo o aplicación práctica 

Para alguien que siente que lleva demasiado tiempo atrapado en los mismos pensamientos y quiere empezar a recuperar claridad mental, ¿qué ejercicio o pequeña práctica recomendarías poner en marcha esta misma semana?

Sobre todo no creérselos, saber que ese pensamiento pertenece a ella pero NO es ella. No presionarse por descubrir el último secreto que hará que pase X. No creerse esas cosas absolutistas que son muy sexies pero no funcionan. Centrarse en lo micro, lo pequeñito, una mini inercia que pueda romper hoy sin buscar entender nada: enviar un whatsapp a esa persona que no te atreves por si molestas o porque debería escribir el otro. Hacerse 1500 pasos en vez de esperar el momento perfecto para hacerte 10.000. O hacer 4 sentadillas, o subir una foto a stories. En lo MICRO está lo macro. 

Piensa en el plan ideal que quieres hacer. Por ejemplo: ser constante con tu contenido en redes, o con el deporte, o lo con lo que sea. Piensa lo que querrías hacer hoy. Seguramente sea algo tipo: planificar el contenido de una semana o un mes, grabar no sé cuanto y demás. O en deporte hacer 40 minutos de ejercicios de fuerza y 12.000 pasos. Ahora conviértelo en una acción pequeña muy micro. Publicar un reel es demasiado grande, más pequeño. 

Cuando lo tengas micro micro hazlo y repite mañana. Otro día te cuento qué ocurre por dentro para que eso siga funcionando. Y si un día no te ves capaz, observa lo que te cuentas y vuelve al inicio: no te creas nada de lo que te estás contando. 

No es tanto comprender, como bien comentaba antes, sino dejar de juzgarse por no poder hacerlo de otra forma y caminar.

Menos explicaciones, menos rigidez y más movimiento

Ire nos deja una idea difícil de ignorar: muchas veces no estamos atrapados por falta de conocimiento, sino por la forma en que interpretamos lo que nos ocurre.

No nos falta información, a veces nos sobran explicaciones.

Vivimos en una época que nos invita a buscar respuestas constantemente, cuando quizá hay que preguntarse: ¿qué historia sigo sosteniendo y qué juicio me impide verla de otra manera? Pero recuperar claridad no consiste en analizarse sin descanso, sino en dejar de luchar contra partes de nosotros mismos y empezar a generar pequeños movimientos reales.

La información no siempre libera. A veces solo perfecciona nuestras explicaciones para seguir haciendo lo mismo.

Sabía que esta conversación encajaría tan bien en Voz y Emociones: porque nos recuerda que el criterio, la claridad y el cambio no nacen de acumular más teoría, sino de relacionarnos de otra forma con nuestra mente.


Puedes conocer más sobre el trabajo de Ire Martín en su web: Soy Ire Martín


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