Hace unos días te contaba cómo acabé con 22 pestañas abiertas en el ordenador.
Bien.
Pues a los pocos días ya eran «solo»… 11.
Ideas para el contenido, ejercicios para el taller, una charla sobre esto, un vídeo sobre aquello, un curso sobre lo otro…
Estaban archivadas en mi cabeza. En la carpeta “cosas para’ más tarde”.
La que nunca deja de crecer.
Hasta que dije basta.
Porque no estaba buscando nada.
Otra vez estaba acumulando.
Y creo que cada vez más personas viven así mentalmente.
No necesariamente confundidas o estresadas.
Saturadas.
Es cierto que el día a día puede ser agotador y lleno de obligaciones.
Pero hay algo que muchas veces se nos escapa
Cuando estamos confundidos, necesitamos comprender mejor.
Cuando estamos saturados, necesitamos menos entradas.
Sin embargo, solemos hacer justo lo contrario.
Si dudamos, buscamos más información.
Si sentimos bloqueo, buscamos otra herramienta, otro método que promete ordenar todo lo anterior.
Si estamos cansados, intentamos “desconectar” con más estímulos.
Más pantallas.
Mas contenido.
Más ruido
Pero es que no falta nada.
Sobra.
Sobran estímulos.
Sobran cosas pendientes de procesar.
Y mientras seguimos llenando el saco con información nueva, más pesa.
La mente pierde capacidad para integrar lo que ya tiene.
No porque no pueda. Sino porque ya no tiene espacio.
En el fondo sabemos más de lo que aplicamos.
Quizá necesitamos dejar de tapar lo que ya entendimos hace tiempo.
La pregunta incómoda es:
¿Qué llevas tiempo intentando gestionar que podría verse más claro si dejaras de añadirle capas?
Hasta la próxima.
Diana