¿Qué tal?
Esto nace de algo muy personal. Nada copiado. Nada inventado.
De darte cuenta un día de que llevas semanas (o meses) funcionando en automático.
Saltando de una cosa a otra. Pensando mucho… y terminando poco. Y con esa sensación de no estar mal.. pero tampoco sentirme nunca serena del todo.
Como una tele puesta de fondo.
Un mar de cosas flotando por tu cabeza. Sin tener ni idea de cómo has llegado hasta ahí, ni cuando empezó exactamente..
El caso es que me di cuenta, preparando esta nueva etapa de Voz y Emociones.
Mi días pasaban entre:
22 pestañas abiertas
2 libros empezados
varios podcast y vídeos guardados “para escuchar luego”.
Notas mentales acumulándose día y noche…
Tenía tiempo, sí. Pero era como tener el sistema siempre encendido… aunque sin dirección. Sin llegar a ejecutar nada del todo.
Buscaba claridad.
Intentaba poner orden en ese batiburrillo mental, consumiendo contenido para “entenderme mejor”.
Y seguía añadiendo información… Hasta que vi la contradicción.
Me estaba saturando …intentando salir de la saturación.
Tanto, que ya no distinguía lo importante de cualquier cosa que simplemente hacía ruido en mi cabeza. Ni i el oro de la mier…
Y ahí empezó el trabajo de verdad.
Dejar de añadir
Empezar a ver lo que ya estaba pasando sin interpretarlo todo.
Y es que a veces no seguimos buscando respuestas porque no las encontramos.
Seguimos buscando porque parar un momento quizás nos obligaría a mirar algo que llevamos demasiado tiempo evitando.
Gracias por seguir al otro lado.