A menudo buscamos soluciones complejas para sentirnos menos desbordados.
Leemos sobre productividad, gestión emocional o toma de decisiones, mientras convivimos con espacios saturados, agendas desordenadas y una sensación constante de falta de tiempo.
Por eso esta conversación tiene sentido dentro de Voz y Emociones.
Hablamos con Mónica Perela de Mrs. Cleanor sobre algo aparentemente simple, pero con un impacto mucho más profundo de lo que suele parecer:
cómo el orden en el espacio, el tiempo y el dinero puede ayudarnos a recuperar claridad, reducir fricción mental y funcionar mejor en nuestro día a día.
CONTENIDO
Quién es Mónica Perela
Mónica Perela, conocida profesionalmente como Mrs. Cleanor, acompaña a personas y negocios en procesos de organización y orden. Su trabajo no se limita a reorganizar armarios o distribuir mejor un espacio. Su enfoque parte de una idea más amplia: cuando el entorno está desordenado, muchas veces también aumenta la sensación de saturación, pérdida de tiempo y falta de control.
A través de su trabajo ayuda a crear sistemas sencillos y sostenibles que permitan mantener el orden sin convertirlo en una tarea interminable. Con el tiempo, esa mirada se ha extendido también a la organización del tiempo y la gestión del dinero, tres ámbitos que para ella están profundamente conectados.
Esta visión encaja con una de las preguntas que atraviesan muchas de las conversaciones de Voz y Emociones: cuánto de nuestro agotamiento cotidiano proviene realmente de la falta de recursos y cuánto de la acumulación de pequeñas interferencias que consumen atención, energía y capacidad de decisión.
En esta entrevista exploramos precisamente esa relación entre orden, productividad y bienestar cotidiano. Porque quizá el problema no sea únicamente que tenemos demasiado que hacer, sino que dedicamos demasiada energía a gestionar el caos que nos rodea.
Entrevista a Mónica Perela: poner orden para ganar tiempo y claridad
¿Qué te llevó a crear Mrs. Cleanor y cómo ha evolucionado tu visión del orden desde entonces?
Mrs. Cleanor nació en un momento de saturación, estrés y agotamiento. El sistema que usaba entonces había dejado de funcionar: hacía jornadas maratonianas para llegar a casa con todos los emails contestados. Si algo entraba a las cinco menos cinco y suponía dos horas de trabajo, en lugar de dejarlo para el día siguiente, me quedaba el tiempo necesario para dejar la bandeja de entrada vacía. Salía corriendo a coger el último tren, llegaba a casa, cenaba y me quedaba dormida a los diez minutos en el sofá. Y así, un día tras otro, una semana tras otra, un mes tras otro, un año tras otro…
El volumen de trabajo había aumentado y mi sistema de entonces no estaba preparado para asumirlo. Empecé a buscar información para ser más productiva, y la sorpresa fue que, al implementar lo que iba aprendiendo, no solo asumía más carga de trabajo, sino que lo hacía en menos tiempo. Buscando nuevos libros sobre productividad encontré La magia del orden de Marie Kondo, y me pareció brillante la idea de llevar la productividad al hogar: organizar la casa de forma que te ahorre tiempo. Lo puse en práctica en la mía, y la sensación de bienestar fue tan grande que no me la pude quedar para mí sola.
Empecé a probar con familiares y amigas, para comprobar que no era algo que solo me funcionaba a mí, y lo que descubrí me cambió la vida: el orden en casa nos da una sensación de paz que no podemos imaginar antes de empezar.
A partir de ahí me formé con las mejores profesionales de España y me lancé a hacerlo de manera profesional, compaginándolo con mi trabajo convencional.
Después de años, creo que he llegado al punto en el que puedo ayudar mejor a las personas. Al principio me enfocaba solo en el orden físico, pero notaba que parte de mi experiencia se quedaba desaprovechada: cuando iba a organizar una casa, mis clientes terminaban compartiendo conmigo una preocupación por sus finanzas personales, y ahí también podía ayudar a poner orden. Por eso vi claro que mi propuesta de valor no era solo la de una organizadora profesional, sino acompañar a las personas en las tres áreas que trato en el libro: espacio, tiempo y dinero. A ese acompañamiento es lo yo llamo Tu Orden Nuevo. Y ahí nació, de verdad, la Mrs. Cleanor que conocéis hoy.
Y aunque me he desviado un poco del origen, me gusta compartir algo más: detrás de la necesidad de crear un proyecto propio había, en realidad, una necesidad más profunda de libertad y autonomía, de poder tomar decisiones. Con el tiempo descubrí que eso no está reñido con trabajar en una empresa, solo con determinados puestos. Lo cuento porque sé que hay personas que se sienten atrapadas en un trabajo de ocho a tres para poder pagar las facturas, y quiero decirles que, con un plan, si realmente lo desean, pueden salir de ese lugar incómodo en el que se encuentran.
En tu libro Pon un orden nuevo abordas el espacio, el tiempo y el dinero como partes de un mismo proceso. ¿Qué relación tienen estos tres ámbitos con la productividad y el bienestar cotidiano?
Me encanta esta pregunta. Mira, el desorden en lo físico nos roba espacio. Acumulamos más cosas de las que usamos, y tenemos nuestras casas saturadas, e incluso a veces nos tropezamos con la cantidad de objetos que tenemos atravesados por casa. Pero es que el desorden físico también nos roba tiempo, porque cada vez que vamos a salir de casa damos mil vueltas para localizar la cartera, las llaves o el móvil —o lo que es peor, las tres cosas a la vez—. Y es un tiempo de nuestra vida que perdemos cada día, dedicado a una tarea que no nos produce ninguna satisfacción ni nos hace avanzar en nuestros objetivos. Es decir, que es una pérdida de tiempo. Y a la vez, el desorden físico nos roba dinero, porque no saber dónde tenemos las cosas nos hace comprar duplicado.
De la misma forma, no tener nuestra agenda bien organizada y planificada nos hace perder tiempo y también dinero. Por ejemplo, si no planificamos bien unas vacaciones con antelación y lo dejamos para última hora, nos saldrán mucho más caras.
Y si no tenemos nuestras finanzas bajo control, y el dinero no nos llega a fin de mes, lo que sucede es que nos pasamos media vida en modo supervivencia, en lugar de tener claridad y tranquilidad.
Por eso Tu Orden Nuevo no separa estas tres áreas: trabajarlas juntas es lo que rompe ese círculo y lo convierte en uno que suma, en lugar de restar.
Hoy se habla mucho de productividad. ¿Qué ideas o consejos populares crees que generan más frustración que resultados reales?
Creo que el “si quieres, puedes” es algo que puede generar mucha frustración. Y no porque no sea cierto, sino porque los objetivos deben ser alcanzables.
Si fijamos un objetivo demasiado ambicioso desde el inicio, es muy posible que nos frustremos y abandonemos antes de conseguir lo que nos habíamos propuesto.
Por eso debemos empezar en pequeño: si lo que deseamos es organizar toda la casa y el trastero, empecemos por objetivos pequeños, como el cajón de los calcetines, y cuando hayamos terminado con él, vamos con el de la ropa interior, luego el de las camisetas, y así hasta terminar con toda la ropa.
Si hablamos de ahorro, nuestro objetivo no podrá ser tener ahorrados 6 meses de sueldo en 30 días. El 1º objetivo sería empezar a ahorrar el 10% de nuestros ingresos cada mes, y así en 5 años habremos terminado de construir nuestro colchón de ahorro.
5 años parecen muchos, por eso cuanto antes empieces mejor, porque los 5 años van a pasar igualmente, y tu puedes vivir igual con el 10% o con 10% menos.
No nos podemos comer un elefante de un solo bocado, pero sí podemos ir comiendo un poco cada día hasta llegar al final.
Cuando una persona contacta contigo por primera vez, ¿qué suele estar ocurriendo realmente detrás de esa necesidad de poner orden y qué patrones se repiten con más frecuencia?
Las personas contactan conmigo porque están cansadas del desorden y de la frustración y el estrés que eso les genera, pero no saben por dónde empezar.
Diría que el 95% de las personas que me contactan ya lo habían intentado por su cuenta antes de escribirme, pero abandonan al poco de empezar, y se sienten aún peor que antes de haberlo intentado. A veces incluso tardan en dar el paso de contratar porque creen que deberían poder hacerlo por sí mismas.
Creen que el problema es que las cosas están desordenadas, pero en realidad lo que sucede es que hay falta de claridad, y eso les impide tomar decisiones: qué se queda y qué se va, y no solo en los objetos de casa, sino también en compromisos, tareas, gastos e incluso personas.
Cuando dan el paso y deciden trabajar conmigo, les gusta mucho más estar en su casa.
El estrés que genera el desorden desaparece porque saben dónde está todo, valoran mucho más cada cosa que compran, dejan de acumular, tienen más sensación de control sobre su dinero, y eso les da tranquilidad para afrontar gastos imprevistos. Y recuperan claridad mental.
¿Cuál ha sido uno de los aprendizajes más valiosos que te han aportado tus propios clientes?
Que no somos tan distintos los unos de los otros en lo que al desorden se refiere.
Todos desordenamos de una forma muy parecida: hay interiores de cajones, armarios o trasteros que no se diferencian mucho entre sí.
A cada persona que se acerca a mí y me dice “tú en mi casa te volverías loca”, le digo lo primero que yo no juzgo: cada uno se desordena por un motivo, y todos son respetables.
Lo segundo que le digo es que para mí es un regalo. Entrar en un espacio desordenado es, para mí, como ir a Port Aventura: es una oportunidad para pasármelo en grande. Porque cuando entro en un espacio desordenado, analizo qué es lo que le ha llevado hasta ahí, para entender en qué momento está mi cliente y poder acompañarle. Y a partir de ahí empiezo a visualizar el espacio ya ordenado, porque eso me dice qué pasos hay que dar.
Por eso, para mí, cada casa es un mapa, no un caos.
¿Recuerdas algún caso especialmente desafiante que te haya hecho replantearte algo de tu trabajo o de tu forma de entender el orden?
Sí. He estado en hogares donde el problema no era solo el desorden o la ausencia de un sistema, y donde poner orden no era únicamente una cuestión práctica para mejorar la calidad de vida del cliente, sino también un tema de salud mental.
En esos casos sé reconocer dónde termina mi trabajo y dónde empieza el de otro profesional, y ahí, gracias a Dios, cuento con Jorge, que es psicólogo y coach, y me ayuda.
Para mí ha sido un aprendizaje importante: saber hasta dónde puedo acompañar yo y cuándo es momento de sumar a alguien más al proceso, porque eso es lo que de verdad cuida a la persona que tengo delante.
¿Qué parte de tu trabajo suele pasar desapercibida para quienes te siguen en redes sociales, pero consideras fundamental?
Yo creo que, como en redes todo es tan visual, puede que la gente se quede solo en lo estético que proporciona el orden: todo bonito, y por colores. Y eso hace perder de vista que el orden, sobre todo, tiene que ponerle la vida fácil a nuestro yo del futuro.
Porque solemos pensar que nuestro yo del futuro es mucho menos perezoso que nuestro yo del momento actual, y que va a poder hacer muchas más cosas de las que somos capaces de hacer hoy.
Pero lo cierto es que nuestro yo del lunes por la mañana tiene las mismas ganas de ponerse a dieta, de empezar en el gimnasio o de ponerse a ordenar que nuestro yo del momento presente.
Cuanto más fáciles le pongamos las cosas, más fácil será que las haga, y más agradecidos estaremos a nuestro yo del pasado
Muchas personas sienten que viven con demasiadas cosas en la cabeza. ¿Cómo influye el orden del entorno en la claridad mental y qué cambios observas cuando una persona empieza a recuperar ese orden?
Cuando una persona recupera el orden en su espacio, su tiempo y su dinero, es mucho más consciente de lo que tiene y de lo que quiere. Cuando uno tiene control sobre lo que le rodea, siente más seguridad, y por tanto se siente más capaz de hacer cosas.
Cuando uno toma conciencia, descubre que es responsable de proporcionarse bienestar a sí mismo, y que la tranquilidad no es algo que llega sola cuando llega el fin de semana, las vacaciones o el mes de enero. Es algo de lo que debe ocuparse uno mismo cada día, porque nadie lo va a hacer por nosotros.
La tranquilidad se entrena, no llega sola.
Una recomendación final
Para alguien que se siente constantemente desbordado, ¿qué pequeña acción recomendarías poner en práctica esta misma semana?
Que pare, que se siente con papel y boli, y que describa su vida actual.
Y una vez que la tenga, que describa su vida ideal, con todo tipo de detalles, hasta cómo huele el café por la mañana en esa vida ideal.
Que se recree en esa imagen.
Cuando haya terminado, debe identificar qué cosas hay en su vida actual que le separan de su vida ideal, y a partir de ahí elaborar un plan para sacar lo que no quiere sostener, y dejar espacio para que entren las cosas que quiere que haya en su vida ideal.
Y si siente que no puede solo, que pida ayuda. A veces basta con que alguien camine ese tramo contigo, incluso de forma online.
Y eso es justamente lo que hacemos juntas en la sesión Pon un Orden Nuevo.
Detrás del orden
Hablar con Mónica Perela nos deja una idea clara:
el orden va mucho más allá de tener una casa bonita, o unos cajones perfectamente organizados.
Detrás del desorden suele haber algo más profundo:
la falta de claridad para tomar decisiones, exceso de carga mental, sensación de desbordamiento en la vida o de que falta tiempo para todo. Por eso, poner orden es clave para recuperar espacio, tiempo y energía para dedicarlo a lo que realmente importa.
Mónica nos ha dado una visión práctica y humana del orden que conecta directamente el entorno físico con el bienestar cotidiano, la gestión del tiempo con la tranquilidad y las finanzas con la sensación de seguridad. Tres áreas parecen independientes, pero que en realidad forman parte del mismo sistema.
Quizá la tranquilidad no aparece por casualidad ni llega cuando las circunstancias mejoran por sí solas. Se construye a través de pequeñas decisiones diarias. Y, a veces, el primer paso no es hacer más, sino detenerse, observar qué está generando ruido en nuestra vida y crear espacio para lo que queremos conservar.
Porque, tal y como dice Mónica, el orden no trata de controlar cada detalle. Trata de ponerle la vida un poco más fácil a nuestro yo del futuro.
Dónde encontrar a Mónica
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