jueves, 20 agosto 2026
Trabajas, corres, cumples, piensas, decides, resuelves… Acaba el día y vuelta a empezar.
Lo malo no es solo que estés cansado, es que has dejado de darte cuenta de cuánto lo estás.
Te cuesta concentrarte, te irritas por minucias, parece que descansas, pero no te recuperas. Hasta aquello que antes te hacía ilusión empieza a darte igual. Incluso te agota, te decepciona o te frustra.
Y entonces empieza el run-run:
¿y si el problema soy yo?
¿Y si no me esfuerzo lo suficiente?
¿Y si no soy capaz?
Como si la solución al agotamiento fuera añadir otra tarea a la agenda. Otra capítulo a tu manual de crecimiento personal.
Siempre añadiendo “más”…
La buena (o la mala) noticia es que no te pasa solo a ti.
Dicen que «mal de muchos, consuelo de tontos». Puede ser. Pero yo esto lo cojo con pinzas, porque reconocer que esa sensación es mucho más común de lo que pensamos, y tomar conciencia de lo que hay detrás, en una sociedad tan ruidosa e hiperacelerada, quizá nos acerque un poquito más a encontrar una salida.
¿No crees?
Tenemos obligaciones, imprevistos y circunstancias que no podemos evitar. Así es la vida.
Pero cuando durante mucho tiempo ignoramos el cansancio, la tensión o la necesidad de parar porque tenemos que seguir funcionando, podemos terminar dejando de percibir esas señales con claridad.
Y pagarlo caro.
Esta semana he entrevistado al doctor Carlos Cenalmor, psiquiatra y psicoterapeuta especializado en estrés laboral y burnout. Hablamos de agotamiento, autoexigencia, hiperproductividad y de algo incómodo pero que debemos observar:
cómo podemos llegar a desconectarnos de lo que sentimos para seguir funcionando.
Dr. Carlos Cenalmor: burnout, agotamiento y la dificultad de parar
Como te adelantaba la semana pasada, la entrevista de hoy es de esas que te dejan pensando.
Las cosas no cambian de un día para otro. Pero reconocer qué está en nuestra mano y aprender a pisar un poco el freno puede cambiar mucho.
El criterio empieza por volver a escuchar lo que llevabas demasiado tiempo ignorando.
La pregunta de la semana no es «¿cuánto más puedo hacer?», sino:
¿Qué es lo que ya no necesito seguir sosteniendo?