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Psoas, el músculo del miedo y su relación con la voz

El psoas, el músculo del miedo, o músculo del alma, tiene mucha influencia sobre la voz y la forma de expresión. ¿Quieres conocer mejor como te afecta, y cómo está conectado a tus emociones?.

Dolor en el psoas

Cuando mi psoas empezó a darme «mala vida» fue cuando supe que tenía uno.

Una ligera displasia de cadera, lordosis lumbar, tensiones, ejercicio intenso y una intervención en la cabeza del fémur. Cualquiera de estos ingredientes, o todos, pudo ser el motivo para comenzar a sentir dolor en la zona del psoas.

Las molestias mejoran un poco con anti inflamatorios, ingeridos o inyectados, pero es algo que intento evitar. Así que cuando el dolor hace aparición tiro de botiquín de estiramientos, respiración y conciencia de mi postura para sentir menos molestias.

Seguimos.

¿Dónde está el psoas?

El psoas parte de la zona baja de la espina dorsal, a la altura de la última costilla y se conecta al fémur, en el muslo. Te dejo vídeo más abajo.

El psoas está situado profundamente en el cuerpo, y no es fácil de percibir con la mano. Para encontrarlo hay que pasar por varias capas: músculos abdominales y lumbares, intestino grueso, otra capa de músculos más pequeños, intestino delgado, órganos reproductivos, células nerviosas, arterias y finalmente el psoas.

¿Qué es el psoas y cuál es su función?

El Psoas es un músculo flexor de la cadera, que no soporta peso, pero se ajusta a los movimientos de tu cuerpo, pasando ese peso a las piernas.

Tiene mucha responsabilidad sobre la alineación y equilibrio de tu cuerpo. Además, permite la rotación de la parte baja de la columna, la pelvis, y las articulaciones.

Es «como un cable» que une el tronco y las piernas. Un psoas relajado, amplia la longitud de movimiento de piernas, alarga los muslos y la columna vertebral, ayudando a tener un soporte firme.

Si la estructura de tu cuerpo no está equilibrada, el psoas con el tiempo se acorta y pierde movilidad

Psoas y movimiento

¿Tienes la mala costumbre de usar los «muslos» para caminar?

Para evitar dolencias en la parte baja de la espalda, ingle, abdomen o costillas. Lo correcto sería que los músculos ilíaco y psoas, hicieran el movimiento, y no los del cuádriceps. .

Es decir, al caminar, imagina que mueves las piernas “desde dentro de la pelvis”. Visualiza como el movimiento se genera desde un punto, entre tu ombligo y el pubis. Lleva ahí la atención. ¿Sientes cómo si hubieras crecido de repente? ¿Un alivio en la parte baja de la espalda?

Este vídeo tiene algunos años puedes ver claramente el movimiento del psoas.

Psoas el musculo de alma

Psoas y emociones

¿Has sentido ese «cierre en la zona del estómago» al llevarte un susto, o pasar por un momento de tensión ?

El psoas está compuesto por tejido bio-inteligente, es decir, es un músculo que se encarga percibir sentidos y hace de “mensajero emocional” del sistema nervioso central. Esto se relaciona con el instinto de supervivencia y evolución. Lo que explicaría que nuestro cuerpo, ante un suceso estresante, reaccione «encogiéndose» naturalmente para disminuir el impacto del peligro o la amenaza.

Cuando una persona está triste o se siente insegura, es común que camine encorvada, con el pecho cerrado, los hombros encogidos y la cabeza hacia abajo. Un psoas acortado podría ser un indicador de un estado emocional .

Tener conciencia sobre los movimientos y sensaciones del cuerpo, te ayudarán a moverte y respirar de forma saludable. Todo importa, desde cómo te sientas, cómo respiras, el calzado que usas, cómo caminas y hasta dónde pones tu peso al andar.

Nuestra postura y respiración influyen directamente en nuestras emociones

Psoas y el estrés

Las alteraciones en los niveles de estrés tienen impacto en la salud física, mental y emocional.

Una de mis maestras de yoga decía «Una respiración mal hecha es como una aguja clavada en el sistema nervioso». El estrés hace que tu respiración sea irregular, lo que puede provocar rigidez en el psoas . Y causar desequilibrios mecánicos y o en las funciones de os órganos.

Una respiración adecuada, tonifica y “masajea” el interior del tronco, activando los órganos que se encuentran en esa zona. De hecho una correcta respiración es gran ayuda para evitar el estreñimiento. Si haces ejercicios respiratorios, sentirás, y escucharás, cómo se pone en marcha tu aparato digestivo. Mejorando el estado anímico

Un psoas tenso o acortado repercute en tu postura y por tanto en tu expresión emocional y el sonido de tu voz.

Psoas y voz

La respiración es el combustible de nuestra voz, y el diafragma el músculo que tiene su control.

El diafragma es un músculo grande y plano, con forma de paracaídas o cúpula. Está situado dentro de la caja torácica. Cuando inhalamos baja, permitiendo que el aire pase y llene los pulmones, y sube para impulsar el aire hacia fuera al exhalar.

Psoas y diafragma están unidos a través de tejido conectivo (fascia), así que si hay tensión muscular o emocional el psoas estará acortado, y enviará «señales » continuamente, provocando una respiración insuficiente o irregular.

El diafragma sube y baja al respirar y el psoas al mismo tiempo, rota para caminar. No se puede dar un paso sin que el diafragma entre en acción, ni respirar sin que el psoas intervenga. Y la salud de uno influye en la del otro.

Nuestra voz necesita un psoas relajado y flexible y un diafragma fuerte.

Cuidados del psoas

Si no hacemos nada para prevenirlo, el psoas se encoge y endurece con el tiempo, afectando a la postura. Su acortamiento es una de las razones que provoca que algunas personas ancianas caminen como “agachadas”.

Pero si cuidamos nuestro «músuculo del alma» desde la infancia, ayudaremos a :

  • Evitar la compresión de los órganos y nervios de tronco, facilitando la respiración y potencia del diafragma
  • Aumentar la flexibilidad 
  • Evitar desequilibrios crónicos del esqueleto, mejorando nuestra postura y alineación corporal
  • Recuperar nuestro centro de gravedad natural, la conexión “a la tierra”, que nos aporta la sensación de libertad y seguridad

Este artículo es una suma de experiencias personales, lecturas y lo que he aprendido sobre este músculo tan importante. Puede haber distintos factores que provocan la inestabilidad de la pelvis y perjudican al psoas que hay que consultar con un especialista, como: patologías de nacimiento, caídas, cirugías o levantamiento de peso.

Ejercicios para el psoas:

La conciencia del cuerpo acompañada de ejercicios de estiramiento, relajación y respiración es fundamental.

Aquí dejo dos vídeos con los ejercicios que siempre repito, son rápidos, sencillos y efectivos. De fisioterapia-online.com  y el entrenador Juanje Ojeda.

Estiramiento del psoas. Así no

Estiramiento del psoas. Así si

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4 comentarios en “Psoas, el músculo del miedo y su relación con la voz”

  1. Muy buen articulo y todo lo estoy viviendo en mis carnes. Debido al descuelgue del riñón durante varios años me lo descubren y tengo una ptosis renal en grado 4 me realizan nefropexia pero no saben si por secuelas de la intervención o por haber estado rl tanto tiempo presionando esos musculos nervios… A ello se le suma que produzco piedras por un fallo metabolico y estoy cada dos por 3 con piedras y el dolor es insoportable porque justo el uréter y el riñón coincide con la zona del psoap iliaco e incluso pirsmidal. Realmente estoy pasando un calvario no tengo momento sin dolor… Estoy con el tapentadol la palexia y combinado com otros así como con el fagolitos plus. Estoy desesperada

  2. Muchas gracias por tu comentario. Como siempre digo, lo que debemos hacer es consultar con un médico. Yo he recopilado información y comparto mi experiencia personal. Pero no está de más prestar atención a nuestra forma de caminar, posición y respiración. Y ser más conscientes de todo ello para evitar algunas dolencias. Un saludo!

  3. ¿Cómo puedo saber si tengo encogido el psoas o tengo bursitis? ¿Cuáles son las sensaciones corporales que debo atender para descubrir si es una cosa u otra? Muchas gracias por el artículo, es superexplicativo !

  4. Hola Estefanía,
    Sé que el «Test de Thomas» se suele utilizar en Fisioterapia para comprobar el acortamiento y la bursitis tiene unos síntomas físicos muy concretos (dolor, calor, rigidez..). Pero sólo un profesional en una visita personal, puede establecer un diagnóstico. Debe conocer tu estado de salud y dolencias, hacer un examen físico, y las pruebas necesarias para recomendar un tratamiento.
    Gracias por tu comentario. Si quieres contar tu experiencia aquí estamos ¡saludos!

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