Estar sin estímulos: por qué cuesta tanto la pausa

Estás esperando en una cola, llegas con antelación a una cita o vas al baño…

Aparece un pequeño espacio vacío,y casi sin darte cuenta aparece el mismo gesto: coges el móvil y o miras, a veces sin una intención clara, como si hubiera cambiado de modelo mientras no lo atendías.

Revisas mensajes, abres una app, redes sociales, abres un podcast…. Lo que sea.

No hay una necesidad real, nada realmente urgente o importante está esperando. Simplemente porque ha aparecido un hueco, pero te cuesta cada vez más dejarlo vacío.

¿Te has visto en esta escena? Yo también …Lo curioso es que muchas veces ni siquiera somos conscientes de ello. Pensamos que estamos aprovechando el tiempo, manteniéndonos informados o entreteniéndonos unos minutos. Pero cuando observamos el patrón con cierta honestidad deberíamos preguntarnos:

¿Por qué nos resulta tan difícil no recibir ningún estímulo durante unos minutos?

Cuando el silencio empieza a parecernos extraño

Hace no tanto tiempo, los espacios vacíos formaban parte natural del día. Había momentos de espera de aburrimiento. Momentos de simple presencia.

Pero hoy ocurre algo diferente. Cualquier pausa parece una oportunidad para introducir algo nuevo en la mente. Y poco a poco hemos empezado a normalizar una sensación extraña: la de estar recibiendo estímulos prácticamente todo el tiempo, hasta el punto de que su ausencia nos incomode.

Como si algo faltara. Como si el silencio necesitara ser rellenado inmediatamente, porque hemos perdido costumbre de habitarlo.

Lo que ocurre cuando vivimos alimentando continuamente la mente

La mente humana necesita actividad. Pero cuando la entrada de estímulos nunca se detiene cada contenido deja un pequeño rastro, cada información ocupa un espacio, todo añade algo más al sistema y se produce al agotamiento por acumulación.
La cabeza está llena. No necesariamente de problemas o de preocupaciones.

Simplemente llena. Llena de temas, de datos, de opiniones, de ideas, de conversaciones. De cosas que todavía siguen circulando por dentro aunque ya no las recordemos conscientemente.

Y cuando la entrada es constante, la mente tiene cada vez menos oportunidades para procesar, integrar o simplemente descansar.

El coste invisible de no dejar espacio

Las consecuencias de exceso de estímulos aparecen de forma sutil, no como una sensación de cansancio mental que llega de inmediato tras una actividad intensa como estudiar o trabajar en un proyecto durante horas.

Como la atención se ha ido repartiendo y desperdigando podemos pasar por alto la causa real. Pero podemos percibirlo en sus consecuencias. Dificultad para ordenar prioridades, sensación de que todo se mezcla o la necesidad constante de seguir buscando siempre el siguiente estímulo.
Una sensación de que «hay algo que nos estamos perdiendo»

Pero ese «algo» , la mayoría de las veces, no es necesario y acabamos ocupando el espacio que necesita la mente para desarrollar nuestras propias ideas, pensamientos o sentimientos.

No buscamos tantos estímulos porque los necesitemos, los buscamos porque nos hemos acostumbrado a no dejar ningún espacio vacío. Y cuando eso ocurre, el silencio empieza a parecer incómodo.

Y quizás ahí está la clave. En que solo en el silencio aparece cosas que no siempre queremos ver. Pero muchas de las respuestas que buscamos no aparecen añadiendo más cosas, aparecen cuando dejamos de llenar automáticamente cada hueco.

Cuando permitimos que exista un momento sin información nueva, sin entretenimiento inmediato, sin necesidad de recibir algo constantemente.

No porque el silencio tenga poderes mágicos, simplemente porque una mente que nunca deja de recibir estímulos tiene muy pocas oportunidades de recuperar espacio.

Y el espacio mental no aparece por acumulación, aparece cuando algo deja de ocuparlo. Pero precisamente ahí puede estar una parte de la claridad que llevamos tiempo buscando.


También te puede interesar:

Exceso de información y saturación mental: por qué sientes la cabeza llena

Deja un comentario

Resumen de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y puede reconocerlo cuando regresa a vozyemociones.com y ayudarnos a comprender qué contenido te resulta más interesante y útil para tí.

Cookies Estrictamente necesarias

Las cookies estrictamente necesarias deben estar habilitadas en todo momento para que podamos guardar sus preferencias para la configuración de cookies.

Cookies de terceros

Este sitio web utiliza Google Analytics para recopilar información anónima, como el número de visitantes al sitio y las páginas más populares. Mantener esta cookie habilitada nos ayuda a mejorar nuestro sitio web.